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¿Sabías que Colombia es el país con más extensión de páramos en el mundo?

 

Según Parques Nacionales Naturales de Colombia, nuestro país cuenta con 37 complejos de páramos, lo que equivale al 50% de estos ecosistemas en el mundo (PNNC, 2018), considerando que estos solo se desarrollan en Centro y Suramérica, así como en África (RDS, 2003).

En Colombia se encuentra el páramo más grande del mundo, el de Sumapaz con más de 1.780 Km2 de extensión, allí se pueden encontrar especies de flora endémica como el frailejón Espeletia grandiflora que alcanza los 10 o 12 metros de altura y la Espeletia uribeii, fundamentales para la regulación del ciclo hídrico de la zona. Así mismo se pueden encontrar lagunas glaciares como la Laguna de Guatavita, lugar sagrado para la cultura muisca.

En estos biomas nace el 70% del agua que consumimos (WWF, 2018). El desarrollo de actividades industriales, agrarias y turísticas se basan en la riqueza hídrica de nuestro territorio. Más del 68% de la energía en el país, es producida en las hidroeléctricas, según el diario La República, lo que ha facilitado el crecimiento económico de las grandes urbes.

Los páramos son considerados termómetros del calentamiento global e indicadores  del estado actual de los ecosistemas. Los páramos han sufrido un deterioro gradual debido a fenómenos como el aumento en la temperatura de la tierra, según el IDEAM, el incremento de la temperatura en estas zonas muestra un fuerte retroceso de los glaciares en el país, así mismo contribuyen a una mayor evaporación del agua en estos ecosistemas (Libro de páramos, IDEAM), a lo que se suma la expansión de la frontera agrícola en sus inmediaciones.

 

¿Cómo podemos ayudar a la conservación de estos ecosistemas andinos?

 

Ese es uno de los grandes interrogantes que ha surgido en diferentes sectores de nuestra sociedad,  por ello el Grupo Nutresa en el marco de su aniversario número 100, quiso hacerle un regalo a nuestro país, que nos permitiera alcanzar un futuro sostenible, en armonía con lo que nos rodea.

“Al cumplir 100 años, desde nuestra organización quisimos vincularnos  con un legado, un beneficio, un regalo para el país. Y pensamos en varios proyectos ambientales y sociales. El agua y su conservación es un asunto vital para la sociedad. Por tanto, quisimos sembrar árboles en los ecosistemas estratégicos donde nace este recurso vital, para conservar el agua para el futuro”. Asegura María Solange Sánchez, Jefe de Sostenibilidad del Grupo Nutresa.

“Recuperemos nuestros páramos”, es el nombre de esta iniciativa ejecutada por nuestra corporación, a través de BancO2, con la cual vinculamos familias en la jurisdicción  de Corponor, Corpocesar, Corpourabá y Cornare, para reforestar las zonas de  páramo intervenidas por las actividades humanas.

“Todo árbol que se siembra, es agua, sin agua no hay nada, por eso en mi finca yo siembro donde más pueda, hacer cercas vivas, unir los bosques. Es muy hermoso ver como renace la vida, como las aves regresan, el aire es más fresquito”, comenta Ramón Elias Quintero Loaiza, habitante del páramo de Sonsón y uno de los más de 400 campesinos comprometidos con el cuidado de estos frágiles biomas altoandinos.

 

¿Qué se logrará con este proyecto?

 

Gracias al trabajo del Grupo Nutresa, las familias campesinas siembran un millón de árboles, para revitalizar los páramos y los ecosistemas hídricos del país, generando no solo impactos positivos en el medio ambiente, también en lo social. La restauración de la mano de los campesinos, aporta el encuentro de saberes entre lo técnico y lo práctico, así como el aporte filantrópico de estas organizaciones, puesto que las acciones de conservación que ejercen, son motivadas amor al territorio.

El éxito de este proyecto más allá de la recuperación de semillas, plántulas y la siembra de especies endémicas, radica en mantener y preservar los espacios sin intervenir, para que la naturaleza por acción propia restaure el ecosistema.

“Con esta estrategia, el Grupo Nutresa está liderando la conservación de nuestros  recursos hídricos de la mano de quienes viven y habitan los páramos, ecosistemas estratégicos donde nacen los mayores afluentes de nuestra geografía, uno de los elementos más valiosos de la naturaleza. Definitivamente, quien protege los páramos protege la vida”, afirma Huber Estrada, Ingeniero agroforestal y líder nacional de restauración ecosistémica en Masbosques.

“Recuperemos nuestros páramos”, facilita que familias campesinas recibirán un pago con el fin de compensar su labor de cuidadores de estos biomas de alta montaña y sus servicios ecosistémicos, esto contribuye a la mitigación de la inequidad y la disminución de la brecha social que existe entre la urbe y la ruralidad.

“Para nosotros como campesinos es muy importante saber que empresas como esta reconocen nuestro trabajo en el campo. Esos recursos que nos llegan nos han ayudado mucho para la educación de nuestros hijos, para nuestro futuro. Nosotros no lo hacemos por un pago, lo hacemos para que nuestros nietos puedan disfrutar de un mejor planeta”, menciona Cristo Humberto Galvis, en la vereda Paujila, en Aguachica Cesar.

 

Desde Masbosques ¿cómo aportamos al cumplimiento de estas metas?

 

La sostenibilidad no es un trabajo de una sola persona y esto lo hemos entendido en Masbosques a lo largo de nuestra experiencia social y ambiental, “por eso nuestro compromiso es lograr entre todos, un planeta en el que la resiliencia a los efectos del cambio climático, mejorar la calidad de vida de las comunidades rurales y generar puentes entre el sector público y privado, nos permitan construir un mundo mejor, más equitativo y con ecosistemas naturales protegidos”, manifiesta Jaime Andrés García, Director ejecutivo de nuestra corporación.

Con la ejecución de este proyecto, no solo aportamos al cumplimiento de las metas de restauración estipuladas por el gobierno nacional para el 2023, continuamos aportando a la mitigación de los efectos del cambio climático, reconocemos la labor de conservación que realizan las familias campesinas y reafirmamos nuestro compromiso con el planeta.

Hoy gracias al trabajo del grupo Nutresa, familias como la de Ramón en Sonsón y Humberto en Aguachica, pueden contar una historia diferente, una historia que se basa en el agradecimiento hacia quienes vieron más allá y lograron ejecutar un proyecto pensado por y para todos.